La alimentación consciente es una herramienta clave para reconciliarse con el hambre emocional y también para reconectar con las señales del hambre fisiológica.
La atención conscciente es la técnica que permite experimentar el momento presente, reconociendo con actitud calmada la sucesión de emociones, sensaciones físicas y pensamientos que aparecen, sin dejarse arrastrar por ellos, el mindful eating enseña a comer sin distracciones, plenamente concentrado en los colores, aromas y texturas de los alimentos.
La alimentación consciente permite dar valor al alimento, disfrutar de él, lo que permite reducir la ansiedad al comer.
Por supuesto, no se trata de convertir cada una de tus comidas en una especie de lección enciclopédica, pero el conocimiento y la curiosidad por los alimentos ayuda a ganar conciencia en los actos de comer, comprar comida, planificar los menús, etc.
Te dejamos un ejercicio para que practiques:
Elige un alimento pequeño y que no asocies a un gran placer como una uva o una rodaja de plátano. Valora en una escala del 0 al 10 tu nivel de hambre y saciedad antes de ingerir ese alimento, mientras te lo comes y después de habértelo comido. No corras. Sigue estos pasos:
- Mira. Observa con curiosidad su forma, su color y sus matices.
- Toca. Siente con tus manos cuál es su textura. Cierra los ojos para «mirar» a través del tacto.
- Huele. Aspira su aroma y nota cómo respondes. ¿Se activa algún recuerdo?
- Observa. Si pasan por tu mente pensamientos de placer anticipado o decepción, deja que se desvanezcan como si fueran nubes en el cielo.
- Muerde. Deposita un bocado sobre tu lengua. ¿Produces saliva?, ¿tienes curiosidad por investigar los sabores y texturas?
- Mastica. Nota la explosión del alimento en tu boca, explora todas las notas de sabor y los aromas. Respira y espera en lugar de correr a por una nueva ración.
- Traga. Observa las sensaciones hasta que el alimento llega al estómago. Luevo valora cómo te sientes.

